En tus ojos mi rostro, en los míos, el tuyo. En los rostros descansan los corazones fieles. ¿Dónde podríamos encontrar dos mejores hemisferios sin un norte definido, sin un occidente declinante? Aquello que muere no estaba mezclado con igualdad. Si nuestros corazones son uno, o nuestro amor semejante, ninguno desfallecerá, ninguno morirá.
Tenías razón, no se si la vida es más grande que la muerte, pero el amor fue mejor que ambas.
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