
Él la miraba intensamente a los ojos, resistiéndose a sonreír del todo, y luego volvió a inclinarse para posar su boca en la de ella. Eso era, pensó Diana. Así debía ser. Un beso debía bajarte hasta los dedos de los pies y hacerlos bailar, solo un poquito.
Luxe, Anna Godbersen.
Splendor, Anna Godbersen.
Luxe, Anna Godbersen.
Splendor, Anna Godbersen.
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