¡Oh, cuánto más bella parece la belleza
por aquel dulce ornamento que la verdad le da!
Bella la rosa se muestra, pero más bella la consideramos
por aquel dulce perfume que dentro de ella vive
El capullo de escaramujo tiene tintes tan intensos
como la perfumada tintura de las rosas,
penden de espinas semejantes y juegan tan alegremente
cuando el aliento del verano abre sus escondidos pimpollos
mas, dado que su virtud está sólo en su apariencia,
viven sin ser solicitadas y abandonadas se marchitan;
mueren por sí solas. Así no ocurre con las dulces rosas;
de sus dulces muertes dulces aromas se hacen;
y así de vos, bello y adorable joven,
cuando la belleza se desvanezca destilará mi verso la virtud.
Soneto 53, William Shakespeare.
NEW YORK.
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